Proclama a miña alma a grandeza do Señor,
alédase o meu espírito en Deus o meu Salvador”








4.7.09

Evangelio del domingo 5 de julio


No desprecian a un profeta más que en su tierra


Marcos 6, 1-6




En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:


- «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí? .»


Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:


- «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus
parientes y en su casa.»


No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

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