Proclama a miña alma a grandeza do Señor,
alédase o meu espírito en Deus o meu Salvador”








6.4.07

VIERNES SANTO


PRIMERA LECTURA


Él fue traspasado por nuestras rebeliones


Lectura del libro de Isaías 52,13-53,12


Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.

El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.

Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.

Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino?

Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano.

Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tornó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.


Palabra de Dios.


Salmo responsorial

Sal 30, 2 y 6. 12-13.15-16.17 y 25


R. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.


A ti , Señor, me acojo:

no quede yo nunca defraudado;

tú, que eres justo,

ponme a salvo.

A tus manos encomiendo mi espíritu:

tú, el Dios leal, me librarás.


R.


Soy la burla de todos mis enemigos,

la irrisión de mis vecinos,

el espanto de mis conocidos;

me ven por la calle, y escapan de mí.

Me han olvidado como a un muerto,

me han desechado como a un cacharro inútil.


R.


Pero yo confío en ti, Señor, te digo:

"Tú eres mi Dios."

En tu mano están mis azares;

líbrame de los enemigos que me persiguen.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

sálvame por tu misericordia.

Sed fuertes y valientes de corazón,

los que esperáis en el Señor.


R.



SEGUNDA LECTURA


Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación


Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9


Hermanos:

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.


Palabra de Dios.


EVANGELIO


Pasión de nuestro Señor Jesucristo


San Juan 18,1-19,42


Prendieron a Jesús y lo ataron



En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos.

Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas.

Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

"- "¿A quién buscáis?"

Le contestaron:

- "A Jesús, el Nazareno."

Les dijo Jesús:

- "Yo soy".

Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: "Yo soy", retrocedieron y cayeron a tierra.

preguntó otra vez:

- "¿A quién buscáis?"

Ellos dijeron:

- "A Jesús, el Nazareno."

Jesús contestó:

-"Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos"

Y así se cumplió lo que había dicho:

"No he perdido a ninguno de los que me diste."


Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco.

Dijo entonces Jesús a Pedro:

- "Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?".


Llevaron a Jesús primero a Anás


La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo:

"Conviene que muera un solo hombre por el pueblo"


Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

- "¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?"

Él dijo:

- "No lo soy"


Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contestó:

- "Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo."

Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

- "¿Así contestas al sumo sacerdote?"

Jesús respondió:

- "Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?"

Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

- "¿No eres tú también de sus discípulos?".

Él lo negó, diciendo:

- "No lo soy."

Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

- "¿No te he visto yo con él en el huerto"

Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.


Mi reino no es de este mundo


Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua.

Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:

- "¿Qué acusación presentáis contra este hombre"

Le contestaron:

-"Si este no fuera un malhechor no te lo entregaríasmos."


Pilato les dijo:

- "Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley."

Los judíos le dijeron:

- "No estamos autorizados para dar muerte a nadie."

Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.

Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

- "¿Eres tú el rey de los judíos?".

Jesús le contestó:

- "¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?"

Pilato replicó:

- "¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?"

Jesús le contestó:

- "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí."

Pilato le dijo:

- «"Conque, ¿tú eres rey?"

Jesús le contestó:

- "Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."

Pilato le dijo:

- "Y, ¿qué es la verdad?"

Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:

- "Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?"

Volvieron a gritar:

- "A ése no, a Barrabás." El tal Barrabás era un bandido.


¡Salve, rey de los judíos! ¡Crucificadlo!


Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

- "¡Salve, rey de los judíos!"

Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

- "Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa."

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color purpúra...

Pilato les dijo:

- "Aquí lo tenéis."

Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:

- "¡Crucifícalo, crucíficalo!"

Pilato les dijo:

- "Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él"

Los judíos le contestaron:

- "Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios."

Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y entrando en el pretorio, a Jesús:

- "¿De dónde eres tú?"

Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:

- "¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?"

Jesús le contestó:

-"No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor."


¡Fuera, fuera; crucifícalo!


Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

- "Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César".

Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:

- "Aquí tenéis a vuestro rey."

Ellos gritaron:

- "¡Fuera, fuera; crucifícalo!"

Pilato les dijo:

- "¿A vuestro rey voy a crucificar"

Contestaron los sumos sacerdotes:

- "No tenemos más rey que al César."

Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.


Lo crucificaron, y con él a otros dos.


Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: "Jesús , el Nazareno, el rey de los judíos."

Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

-"No, escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos." "

- "Lo escrito escrito está.


Se repartieron mis ropas


Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:

- "No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca."

Así se cumplió la Escritura: "Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica". Esto hicieron los soldados


-Ahí tienes a tu hijo

- Ahí tienes a tu madre


Junto a ls cruz estaban su madre, la hermana de María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

- "Mujer, ahí tienes a tu hijo. "

Luego dijo al discípulo:

- "Ahí tienes a tu madre."

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.



Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

-"Tengo sed".

Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:

-" Está cumplido."

E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Todos se arrodillan, y se hace una pausa.


Y al punto salió sangre y agua.


Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.


Vendaron el cuerpo de Jesús con los aromas


Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien fibras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.


JUEVES SANTO


MISA CRISMAL

PRIMERA LECTURA


El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren y derramar sobre ellos perfume de fiesta

Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9


El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios, para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión; para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta, su abatimiento en cánticos.

Vosotros os llamaréis "Sacerdotes del Señor", dirán de vosotros: "Ministros de nuestro Dios." Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo. Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.


Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 88, 21-22. 25 y 27


R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.


Encontré a David, mi siervo,

y lo he ungido con óleo sagrado;

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga valeroso.


R.


Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,

por mi nombre crecerá su poder.

Él me invocará:

" Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora."


R.


SEGUNDA LECTURA


Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios Padre


Lectura del libro del Apocalipsis 1,5-8


Gracia y paz a vosotros de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra. Aquel que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.


Mirad: Él viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén. Dice el Señor Dios:

"Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso."


Palabra de Dios.


EVANGELIO


El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido


Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 4,16-21


En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura.

Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

"El Espíritu del Señor está sobre mi, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor."

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y sé sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:


- "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír."

2.4.07

Retablo


La restauración del Retablo del Santuario, nos llena de gozo a feligreses, devotos y devotas de Nuestra Señora de Pastoriza, por eso nos acordamos de los que aún no hayáis podido subir a verla, la Señora está a la espera.

Pasión del Señor



DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR


Lucas, 22, 14-23, 56




Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas


Y estaba cerca el día de la fiesta de los ázimos, que se llama la Pascua.
Y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo le matarían; mas tenían miedo del pueblo.
Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce fué, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de cómo se lo entregaría.
Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.
Y prometió, y buscaba oportunidad para entregarle á ellos sin bulla.
Y vino el día de los ázimos, en el cual era necesario matar la pascua.
Y envió á Pedro y á Juan, diciendo: Id, aparejadnos la pascua para que comamos.
Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?
Y él les dijo: He aquí cuando entrareis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare,
Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos?
Entonces él os mostrará un gran cenáculo aderezado; aparejad allí.
Fueron pues, y hallaron como les había dicho; y aparejaron la pascua.
Y como fué hora, sentóse á la mesa, y con él los apóstoles.
Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca;
Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partidlo entre vosotros;
Porque os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dió, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí.
Asimismo también el vaso, después que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Con todo eso, he aquí la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.
Y á la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; empero ¡ay de aquél hombre por el cual es entregado!
Ellos entonces comenzaron á preguntar entre sí, cuál de ellos sería el que había de hacer esto.
Y hubo entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor.
Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:
Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.
Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta á la mesa, ó el que sirve? ¿No es el que se sienta á la mesa? Y yo soy entre vosotros como el que sirve.
Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones:
Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó á mí,
Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos juzgando á las doce tribus de Israel.
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo;
Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos.
Y él le dijo: Señor, pronto estoy á ir contigo aun á cárcel y á muerte.
Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
Y á ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada.
Porque os digo, que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y con los malos fué contado: porque lo que está escrito de mí, cumplimiento tiene.
Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.
Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.
Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,
Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Y le apareció un ángel del cielo confortándole.
Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Y como se levantó de la oración, y vino á sus discípulos, hallólos durmiendo de tristeza;
Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación.
Estando él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse á Jesús para besarlo.
Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
Y viendo los que estaban con él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos á cuchillo?
Y uno de ellos hirió á un siervo del príncipe de los sacerdotes, y le quitó la oreja derecha.
Entonces respondiendo Jesús, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó.
Y Jesús dijo á los que habían venido á él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos?
Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.
Y prendiéndole trajéronle, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos.
Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos alrededor, se sentó también Pedro entre ellos.
Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, fijóse en él, y dijo: Y éste con él estaba.
Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco.
Y un poco después, viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.
Y como una hora pasada otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es Galileo.
Y Pedro dijo: Hombre, no sé qué dices. Y luego, estando él aún hablando, el gallo cantó.
Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.
Y los hombres que tenían á Jesús, se burlaban de él hiriéndole;
Y cubriéndole, herían su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza quién es el que te hirió.
Y decían otras muchas cosas injuriándole.
Y cuando fué de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron á su concilio,
Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínos lo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;
Y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis:
Mas después de ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios.
Y dijeron todos: ¿Luego tú eres Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.
Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oído de su boca.


Lucas, 23
LEVANTANDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.
Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo, el rey.
Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndo él, dijo: Tú lo dices.
Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre.
Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.
Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo.
Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días.
Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.
Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió:
Y estaban los príncipes de los sacerdotes y los escribas acusándole con gran porfía.
Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica; y volvióle á enviar á Pilato.
Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí.
Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,
Les dijo: Me habéis presentado á éste por hombre que desvía al pueblo: y he aquí, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas de que le acusáis.
Y ni aun Herodes; porque os remití á él, y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho.
Le soltaré, pues, castigado.
Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.
Mas toda la multitud dió voces á una, diciendo: Quita á éste, y suéltanos á Barrabás:
(El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.)
Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesús.
Pero ellos volvieron á dar voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale.
Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.
Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes crecían.
Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían;
Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos.
Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.
Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.
Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.
Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?
Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.
Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.
Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.
Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,
Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.
Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.
Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.
Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?
Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.
Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.
Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.
Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.
Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
Y he aquí un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno y justo, (El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;
Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto.

Domingo de Ramos


Lucas 19, 28-40


En aquel tiempo Jesús echó a andar delante, subiendo hacía Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:

- "Id a la aldea de enfrente; al entrar, encontraréis un borrico atado que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: "¿Por qué lo desatáis ?", contestadle: "El Señor lo necesita".

Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron:

- "¿Por qué desatáis el borrico?"

Ellos contestaron:

- "El Señor lo necesita."

Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus manos y le ayudaron a montar, Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos. Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo:

- "Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto."

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:

- "Maestro, reprende a tus discípulos."

Él replicó:

- "Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras."

24.3.07

Evangelio del domingo


V Domingo de Cuaresma
"El que esté libre de pecado que le tire la primera piedra"

Juan 8, 1-11



En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
-"Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?"»
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
- «"El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
- "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?"
Ella contestó:
- "Ninguno, Señor."
Jesús dijo:
- "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más."

Escola de Catequistas do Arciprestazgo de A Laracha


El sábado 24 tuvo lugar en la Iglesia Parroquial de Santa María de Torás la reunión mensual de catequistas del arciprestazgo de A Laracha.
Asistieron representantes de Golmar, Monteagudo, Chamín, Montemayor, Meicende y Pastoriza.

Luis Miguel Herrero trató el Tema 2

Oración y Celebración


La segunda parte de la sesión consistió en una exposición didáctica de la Semana Santa.

Podéis consultar esta página.

Se fijó también la fecha de la próxima reunión, será el 28 fecha de la Asamblea de Catequistas de Galicia en Celanova, con motivo del Año Jubilar de San Rosendo.







20.3.07

San José, Patrón de la Iglesia

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Mateo 1,16.18-21.24


Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado.

IV Domingo de Cuaresma


Lucas 15,1-3.11-32


Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".

Jesús les dijo entonces esta parábola:

"Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros".

Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo". El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!". Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"."

Escuela de Catequistas de Pontedeume


El sábado 17 tuvo lugar el encuentro de los catequistas de la Parroquia de Santiago de Pontedeume.

Asistieron muchos catequistas veteranos y entusiastas que pudieron compartir sus experiencias e inquietudes en un ambiente jovial y participativo.

Luis Miguel Herrero trató el Tema 2:

Oración y Celebración


Quedó fijada la próxima reunión para el día 21 de abril Dios mediante.

10.3.07

Escola de Catequistas do Arciprestazgo de A Laracha



El sábado 24 tuvo lugar en el Santuario de Nuestra Señora de Pastoriza la reunión mensual de los catequistas del arciprestazgo de A Laracha.


Asistieron representantes de Golmar, Monteagudo, Chamín, Montemayor, Meicende y Pastoriza.



Luis Miguel Herrero trató el tema:



Cuaresma.


La transmisión de la fe. Acentos. Propuestas. Implicación de las familias



La próxima reunión se fijó para el día 24 de marzo en la parroquia de Santa María de Torás de A Laracha.

Evangelio del domingo


III Domingo de Cuaresma

Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera

Lucas 13, 1-9


En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús les contestó:

- "¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera."

Y les dijo esta parábola:

- "Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?". Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas"."

20.2.07

San Roque de Meicende


Como ya os había anunciado, ha comenzado la reparación del templo de Meicende.


Tiempo de Cuaresma




Para vivir la Cuaresma podéis visitar las siguientes páginas:


4 Aciprensa Aciprensa

4 Cuaresma (Imagen)

19.2.07

MIÉRCOLES DE CENIZA


TIEMPO DE CUARESMA


Tu Padre que ve en lo secreto te lo pagará


Mateo 6, 1-6.16-18


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.»

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo


Domingo VII Tiempo Ordinario

Lucas 6, 27-38


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- "A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros."

12.2.07

Las Bienaventuranzas

En esta página podrás de un modo divertido comprobar todo lo que sabes sobre las Bienaventuranzas otros temas evangélicos.

Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!

Lucas 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:
- "Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre.
Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas."

6.2.07

Echad las redes mar adentro


Los padres marianistas nos invitan es este blog a reflexionar sobre temas de la actualidad diaria.
Tienen en ella videoclips, música religiosa e interesantes artículos, os invito a visitarla.

Si eres joven y comprometid@,

si te sientes joven y comprometid@ ...

Domingo 4 de Febrero


Dej�ndolo todo, lo siguieron

Lucas 5, 1 -11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando Él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
-"Rema mar adentro, y echad las redes para pescar."
Simón contestó:
- "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes."
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red.
Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo:
- "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador."
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
- "No temas; desde ahora serás pescador de hombres. " Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.